
Cada persona desaparecida en México se convierte en una estrella. Acercarse a una es encontrar un nombre, una fecha, un lugar — y la carta de quien la busca.
Más de 120,000 estrellas conforman un cielo que duele mirar.
Mostrar la ausencia también comunica: cuando no hay datos oficiales de una desaparición, visualizar el vacío —no ocultarlo— resulta tan contundente como mostrar la información misma.
No hay una sola manera de entrar a la galaxia: quien busca comprender la magnitud del problema necesita un recorrido distinto al de quien busca a una persona específica.
El significado de cada color de estrella no lo decide el estudio: nace de las familias y colectivos que sostienen la búsqueda.
La escala solo conmueve si, al acercarse, cada estrella conserva un nombre, una fecha y una voz propia.



El color lo dotan de significado las familias y colectivxsEncontrar las palabras correctas para cuando un registro no puede confirmarse, sin herir a quien busca.
Escribir junto con las familias los textos, con el tono que ellas elijan para narrar — nadie más puede escribirlos por ellas.
Proteger datos sensibles de personas desaparecidas y de quienes las buscan, en un contexto de riesgo real.
Sostener el peso de cada historia individual sin que se disuelva en la magnitud de más de 120,000 puntos de luz.
Durante la marcha del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, recolectaremos historias y datos directamente con las familias para nutrir la plataforma.
La plataforma digital de Galaxias queda lista, con los datos recolectados en la marcha ya integrados a la galaxia.
Llevar la pieza a un espacio físico, junto a las familias y colectivos que la sostienen.
Acompañamos desde la escucha hasta el impacto.
Escríbenos y conversemos sobre dónde empieza tu proceso.
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